Rafael Ferro Macías: un pinareño excepcional

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Rafael Ferro Macías

Acercarse a la historia de Rafael Ferro Macías implica complicidad, a medida que te adentras en ella, más te motivas por conocerla y, al final te preguntas: ¿cómo pudieron haber coexistido en un mismo ser tantas buenas cualidades?

El Museo Provincial muestra en su sala de historia una foto y un abrigo que pertenecieron a Ferrito como le llamaba cariñosamente, además cuenta con investigaciones que reflejan el historial de este hombre que, sin lugar a dudas fue uno de los más corajudos dentro del M-26-7 en la provincia de Pinar del Río.

En entrevistas realizadas a mujeres que participaron en la lucha clandestina en el municipio de Pinar del Río hay un nombre, hay un hombre, hay un símbolo que se repite, y es Rafael Ferro Macías. En una anécdota, una misión, una reunión o un parentesco aparecía Ferrito.

Este combatiente clandestino nació el 4 de julio de 1934, en Pinar del Río. Al producirse el Golpe de estado del 10 de marzo de 1952 encabezado por Batista tenía 18 años y a partir de ese instante sus inquietudes revolucionarias se hacen más radicales, conscientes y con objetivos más definidos.

Junto a otros compañeros inicia actividades de propaganda y algún que otro sabotaje. En el año 1956, participa en la Marcha de las antorchas, que tendría lugar en el Parque Colón, allí muchos de los estudiantes fueron salvajemente golpeados y otros, heridos de bala, y fue Ferrito uno de los más golpeados. En los días finales de 1956 se había convertido en un destacado luchador y líder del movimiento insurreccional pinareño.

Durante los años 1957-1958 participa activamente en las acciones y sabotajes en la ciudad de Pinar del Río. Se incorpora nuevamente a la lucha en las montañas bajo las órdenes de Dermidio Escalona Alonso. De la sierra bajó el Capitán Rafael Ferro enviado por sus compañeros a ocupar la jefatura de acción y sabotaje del M-26-7.

Las anécdotas contadas por los que conocieron a Ferrito demuestran el arrojo, el valor, el coraje de este hombre que el 18 de agosto de 1958 fue vilmente asesinado cuando trataba de conseguir armas para el movimiento. El pueblo pinareño sintió su muerte, velaron su cadáver en su domicilio, le hicieron guardia de honor, sobre sus hombros colocaron la estrella de comandante y cubrieron su ataúd con la bandera del M-26-7.

Por: Lic. Marialys Chirino Hernández. Museóloga del Museo Provincial Pinar del Río.

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