Presencia de Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara en Pinar del Río

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Presencia de Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara en Pinar del Río

Dos de los más grandes hombres de la historia de Cuba nacieron el mismo día, un 14 de junio, pero en siglos y años diferentes, en lugares distintos de la geografía latinoamericana: Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna, cubano el primero, el otro, argentino. Hoy te invitamos a hacer un recorrido por algunos de los lugares en los cuales estuvieron presentes y dejaron sus huellas.

Como se conoce no eran naturales de Pinar del Río, pero llegaron a querer profundamente a esta provincia, su geografía y a las personas que viven en ella. Las altas responsabilidades y misiones asumidas por ambos en este territorio los llevó a establecer estrechas relaciones con el pueblo pinareño.

El Lugar Teniente General del Ejército Libertador nació el 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba. La Guerra de Independencia lo forzó a llegar a Vueltabajo al frente de la invasión en 1896, permaneciendo en esta región durante todo ese año para combatir a las tropas españolas.

Ernesto Guevara de la Serna, el Che, nació igualmente un 14 de junio, pero del año 1928, en Argentina. Llega a Cuba acompañando a Fidel en el yate Granma y después del triunfo revolucionario tuvo la oportunidad de recorrer una parte de los escenarios donde el Titán de Bronce realizó la campaña de occidente.

Parece indicar que Maceo tuvo las peores referencias de los vueltabajeros a partir de los criterios emitidos por la prensa española que vaticinaba el colapso de la invasión al entrar a la provincia.

En buena medida aquella penumbra estuvo en el pensamiento de los soldados y oficiales que acompañaron al general. Cuando llegaron a este territorio, desconocido para muchos y con características geográficas diferentes al resto de la Isla, la empresa se convirtió en un desafío el cual fue asumido por la tropa con mucha precaución.

Muy pronto los mambises comprendieron que era una mentira la supuesta afiliación de los pinareños a la corona española. A su llegada encontraron a muchos hombres sobre las armas que se pusieron sin vacilar bajo las órdenes de Maceo, otros se unieron a la columna invasora al paso de esta por campos y poblados.

La fusión fue tan impresionante que Miró Argenter la describe como un hecho insólito, al fin estaban juntos por la misma causa, el montañés de oriente, el rivereño del Cauto y el veguero de Vueltabajo, hermanados para siempre en los destinos de Cuba.

Maceo constató en la práctica que en Pinar del Río estaban creadas todas las condiciones para liberar las batallas más difíciles contra el colonialismo español. Para ello reconoció el liderazgo que tenían determinados hijos de esta tierra. Les otorgó altos grados militares y les concedió el derecho de participar en las más difíciles operaciones combativas.

La estancia de Maceo en Pinar del Río fue trascendental en su vida. Con la conclusión exitosa de la invasión, fraguó en el combate diario, a los nuevos reclutas a quienes les exigió por igual e hizo de ellos verdaderos soldados.

Se rodeó de un grupo de los más preparados oficiales, seleccionados por sus capacidades militares, valor personal y entrega a la causa independentista. Formando parte de aquella legión estuvieron los hermanos Vidal y Eligio Ducasse, Quintín Banderas, Juan Rius Rivera, Pedro Vargas Soto Mayor, Miró Argenter, Juan Bruno Zayas, Bernardo Camacho y los pinareños Pedro Delgado, Carlos Socarras, Antonio Tarafa y Manuel Lazo, entre otros.

Maceo organizó en Pinar del Río a su ejército para combatir con éxito a los españoles en las llanuras, donde este era más fuerte y controlaba los poblados y las vías de comunicación. Pero no por ello dejó la preparación de la guerra en las montañas, en la cordillera de Guaniguanico, donde libró los más difíciles y exitosos combates contra el enemigo que lo aventajaba en hombres y armas.

Entrevistado hace una valoración sobre la táctica de lucha empleada por Maceo en pinar.

La campaña militar de Pinar del Río, iniciada a partir del 15 de marzo de 1896, fue la más notable de las realizadas durante la Guerra de Independencia organizada por José Martí.

De ese periodo fueron los combates de Tapia, Cacarajícara, Montezuelo, La Manaja, Tumbas de Estorino, la batalla de Ceja del Negro, los ataque sobre puntos de la trocha de Mariel a Majana y el combate de Soroa, entre otras acciones realizadas por los mambises en la provincia.

Maceo quedó complacido con el espíritu y el valor de los vueltabajeros, llegando a comparar, por única vez en su historia, que esta tierra era tan buena para pelear como Oriente.

El 14 de junio de 1896 en medio de aquella campaña militar Maceo cumplió en las montañas pinareñas 51 años de edad, precisamente en el escenario que lo elevó mucho más a la cima de los grandes hombres de Cuba y América Latina.

Hombres y mujeres de esta provincia continuaron el legado de Maceo en Pinar del Río. Así lo vemos en la revolución de los años 30, y después en los sucesos del Moncada, el Granma y la lucha en la sierra.

A partir del 1ro de enero de 1959 fue una decisión del nuevo gobierno atender a esta provincia, una de las más atrasadas del país. Para ello se comenzaron a instrumentar diferentes planes de desarrollo en toda la geografía vueltabajera.

Ernesto Guevara llegó a esta región en condiciones y circunstancias diferentes de la de Maceo, vino a darle cumplimiento a los objetivos por los que habían luchado generaciones de cubanos desde el siglo XIX.

Es difícil precisar la cantidad de veces que el Che estuvo en Vueltabajo, sobre todo porque en varios momentos convivió en esta provincia. Fue designado para dirigir su defensa en caso de una agresión militar de los Estados Unidos por esta parte del territorio nacional, como sucedió durante la invasión por Playa Girón y la Crisis de Octubre.

Todos los lugares estratégicos, en las montañas, las llanuras y las costas fueron recorridos por el che durante los momentos en que estuvo en peligro la integridad del país. En aquellos días no tuvo un momento de reposo, se movió por las diferentes posiciones ocupadas por los soldados y milicianos, en los más apartados parajes de la geografía pinareña.

Se conoce que la Cueva de los Portales en el municipio La Palma fue el lugar seleccionado por el Che para ubicar su puesto de mando, durante la crisis de octubre. Desde aquí preparó el teatro de operaciones de la provincia en circunstancias excepcionales, demostrando todo el caudal de conocimientos que poseía como estratega militar.

Las tradiciones de lucha de los pinareños igualmente fueron aprovechadas en las nuevas coyunturas. Ello llevó al Che a conocer profundamente los valores humanos e identitarios de los vueltabajeros.

La obra del Che en esta región irradió en todas las direcciones. Participó activamente en las transformaciones realizadas en la provincia, en recorridos y visitas de trabajo, a casi todos los municipios, impulsando obras relacionadas con la industrialización, como la mina de Matahambre, la planta de sulfometales, las zonas de desarrollo y los planes especiales.

Sus viajes por el territorio fueron constantes y en especial por Guanahacabibes, donde se ocupó personalmente de transformar el nivel de vida de los habitantes, sobre todo de aquellos que estaban dispersos por los montes.
La construcción de la comunidad La Bajada fue un ejemplo ilustrativo de su empeño en esta dirección, igual que su preocupación por las que radicaban en la Jaula, el Valle y el Vallecito.

En Uvero Quemado, en Guanahacabibes, construyó un campamento para contribuir a la formación de dirigentes que habían cometido errores, el que perduró desde 1961 hasta 1966. Ese fue uno de los lugares más frecuentados por el Che en Pinar del Río.

Las montañas pinareñas se convirtieron el escenario escogido por él para entrenar a la guerrilla internacionalista. Desde allí conocieron el rigor y la voluntad del jefe militar al cual acompañaron hacia Bolivia en 1965.

En el contexto de más de 100 años de lucha por la plena reivindicación nacional y social se unieron para siempre el Che y maceo en Cuba, en especial en Pinar del Río donde el pueblo los admiró y respetó.

Hombres de talla universal unieron sus caminos en la vida, especialmente Vueltabajo, escenario obligado donde Antonio Maceo y Ernesto Guevara dejaron profundas huellas con pasos de gigantes. Aquí están presentes las obras realizadas a pesar del tiempo transcurrido.

Por: Enrique Giniebra Giniebra

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