Panel: 60 Aniversario de Palabras a los Intelectuales. Un camino abierto a la creación artística

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Palabras a los intelectuales

Palabras a los intelectuales, un texto con plena vigencia en el marco de las políticas culturales de la Revolución, constituye un hito de apertura hacia la libertad de expresión artística y literaria, comprometida con la identidad cultural de la Nación Cubana.

Fidel, sin ser un místico, posee una mística. Uno lo lee en tiempo presente y ve con claridad la realidad que vive y ha vivido como artista. Cuando habla del confort que tendría la Escuela Nacional de Arte y menciona la piscina, no puedo evitar que la memoria se traslade al lugar donde muchos de mi generación aprendimos a nadar en medio de una energía adolescente que dedicamos por entero a la creación artística y a la vida que renacía en nuestra tierra por todas partes. Creo que todo líder excepcional tiene una mística que le permite conectar con los posibles vaticinios de las estrellas en todos los tiempos.

Leo Palabras… y se origina en mí la sensación de estar montado en una máquina del tiempo. Todo el proceso que se describe proyectado en un futuro, en gran medida, lo he vivido con modestia en carne propia. Tengo la edad de aquellos a los que Roberto Fernández Retamar ha llamado la generación del futuro con respecto a aquel mes de junio de 1961. Y, sinceramente, tenemos algo más que la palabra como generación de este futuro. Ya Graciela Pogolotti y Armando Hart en el 30 aniversario y el mismo Retamar en el 2001; nos han ofrecido valoraciones antológicas de Palabras a los Intelectuales. Otros han dado aportes valorativos consecuentes con el momento que han vivido.

No estamos ante un discurso ocasional sino ante un documento histórico que señala el acontecimiento donde el pensamiento cultural cubano en la voz del líder de la Revolución, alcanza una posición transgresora que permite el vuelco necesario para alcanzar una definición emancipadora en nuestra identidad cultural.

Palabras… al constituirse en la base de la proyección de la Revolución en su inminente y futura Política Cultural del Estado cubano, garantizó un consecuente desarrollo del Arte y la Literatura y la ampliación del campo cultural de la Nación.

¿Cómo ha influido el modelo funcional propuesto por Fidel en Palabras en relación a la creación artística?

Primero hablemos del hombre, del autor de Palabras… a través de la memoria para reconocer en hechos la especial sensibilidad que Fidel poseía con respecto al arte y a los artistas:

Entre los años 1971 y 1972 participé en una Co-producción CUBA- REPUBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA: Los días de la Comuna, de Bertold Brecht, dirigida por Hans Fischer y Tomas Gunt. Con la participación de un centenar de teatrístas entre actores, asistentes de dirección, técnicos y funcionarios del Consejo Nacional de Cultura.

En el momento en que habíamos viajado de Camagüey hacia la Isla de la juventud, pues no podíamos presentarnos en Santiago de Cuba atendiendo a que el transformador del teatro en esa ciudad no soportaba la carga eléctrica que demandaba la producción de esta obra, nos ocurre un hecho insólito e inesperado que nos permite ver la dimensión de la maravillosa época que nos ha tocado vivir.

Habíamos estado dando funciones en casi todo el país, incluso, ya habíamos pasado, por el “Pedro Zayden” de esta ciudad.

Una madrugada, de las que pasamos en un campamento bastante improvisado, lejos de Gerona y de la casa donde se encontraban nuestras compañeras, el actor Julio Martínez ve un yip del ejército y grita: ¡Ahí viene Fidel, Ahí viene Fidel!, a esas horas de la madrugada, Fidel hacía un recorrido por la Isla de la Juventud.

Fidel se pone a hablar, incluso como había dejado de fumar, sacó una latica redonda medio oxidada donde tenía caramelos y repartió dulces a las mujeres que no salían del asombro, y le cuentan el por qué Santiago sería la única ciudad importante donde no se presentaría la obra de Brecht. Se despidió prometiendo que iría al Teatro Mella a vernos en la próxima temporada en La Habana.

En realidad, nadie pensó que Fidel tendría tiempo para ir a ver La Comuna de París y en una función, comenzamos a percibir indicios de que tendríamos una visita especial. Se aparece de pronto, sentándose a unas diez filas de proscenio. Durante la función preguntó sobre los artistas que aparecíamos en el escenario y la producción. Finaliza la presentación y me quedo en medio del escenario viendo cómo se retiraba.

De pronto veo una estampida que viene hacia donde estoy y Fidel por el lateral derecho dirigiéndose hacia donde estaba. Antes que Fidel llegara al borde del escenario, ya la escena estaba llena de actores. Me encontré delante del Comandante estrechando su mano.

Con mis 22 años su mirada me resultó aplastante. Se estableció un diálogo muy ameno. Fidel nos comunica que había resuelto, coordinando con Almeida que estaba en Santiago, situar un transformador de mayor potencia para ir a esa ciudad. Ya en Santiago, Almeida nos recibió, con un ramo de flores para cada mujer pero ya esto, es otra historia.

Indagar en el sentido de Palabras…, como modelo funcional con respecto a la gestión institucional sobre la creación artística, constituye un reto delicado y un ejercicio de objetividad con respecto a nuestra historia más reciente. Les confieso que abrigo el temor de que pueda resultar polémico, en este sentido Artmando Hart afirma:

“El crecimiento del pensamiento social es necesariamente pole-mico. Es más, todo pensamiento, si es creador, es polémico; de lo contrario no es creador.”

Contamos con 60 años de reafirmación y perfeccionamiento de las instituciones que deben conservar, programar, desarrollar y promover la Creación Artística en todas las manifestaciones.

Artistas y escritores cubanos formados en nuestras Academias de Arte han determinado crear en otros contextos sociales. ¿Por qué? Es una minoría, pero esa minoría es parte de nuestra mayoría. Sin embargo, no niegan su identidad cubana dentro de su creación artística. Esto testifica el alcance que ha tenido la proyección de Palabras… en relación a la enseñanza artística con respecto a otros contextos sociales, organizados desde los poderes concebidos y accionados desde una férrea verticalidad. Me refiero a la estructuración de sociedades desde el poder militar, político y económico. Poder que se manifiesta de forma clasista amparado por una democracia endeble que responde a los intereses de esos poderes. Y el artista, atrapado en ese modelo, deviene en simple productor de poder, dirigido a grandes masas de consumidores. Ese Poder se manifiesta en mercancía. El poder del dinero, la capitalización de la obra de arte, es donde el arte se divorcia de los sectores populares. En esas sociedades, las grandes masas consumen poder aceptándolo a través de la producción simbólica que mediatiza las mentes.

La idea central de Palabras… es defender la Cultura y el Arte como patrimonio inalienable del Pueblo. Evitar que la obra de Arte se convierta en un valor de cambio.

En las sociedades donde se ejerce el poder sobre el arte a través del manejo del dinero ocurre lo que el Che Guevara ha señalado en El socialismo y el hombre en Cuba:

“La superestructura impone un tipo de arte en el cual hay que educar a los artistas. Los rebeldes son dominados por la maquinaria y solo los talentos excepcionales podrán crear su propia obra. Los restantes devienen asalariados vergonzantes o son triturados”.

Recordemos que esto, que inicialmente es una carta a un amigo que vive en Argentina, está escrito cuatro años después de Palabras… lo que acredita la continuada preocupación y atención de la máxima dirección de la Revolución en relación al Arte y la Cultura, es, además, el momento en que llega a su culminación todo un proceso ideológico con la fundación en octubre de 1965 del Partido Comunista Cubano.

El Hombre y el Socialismo en Cuba está escrito desde Argelia y la presencia de este documento advierte que la problemática de la creación artística y el proceso iniciado con el triunfo de 1959, era sobre todo, un proceso ideológico y que éste, rebasaba nuestras fronteras.

En el momento en que se produce el encuentro en junio de 1961, el fantasma del realismo socialista recorre los debates, salones y vericuetos de la Biblioteca Nacional. Creo que es Lisandro Otero quien le escribe a Retamar desde París y le puntualiza que el Realismo Socialista no era realismo y mucho menos socialista. Sobre ese tema el Che se manifiesta con crudeza:

“ (…) ¿por qué pretender buscar en las formas congeladas del realismo socialista la única receta válida? (…) poniéndole camisa de fuerza a la expresión artística del hombre que nace y se construye hoy”.

Fidel insiste de manera persistente sobre la libertad de expresión para artistas y escritores a lo largo de Palabras …

“La cuestión se hace más sutil y se convierte verdaderamente en el punto esencial de la cuestión, cuando se trata de la libertad de contenido. Es ahí el punto más sutil, porque es el que está expuesto a las más diversas interpretaciones. Es el punto más polémico de esta cuestión: si debe haber o no una absoluta libertad de contenido en la expresión artística.”

Este punto queda esclarecido hasta la saciedad cuando Fidel confirma con una idea que trasciende lo propiamente político y nos da un enfoque ideológico:
“Nadie ha supuesto nunca que todos los hombres o todos los escritores o todos los artistas tengan que ser revolucionarios, (…) Revolucionario es también una actitud ante la vida, revolucionario es también una actitud ante la realidad existente.”

Lamentablemente, en la base y planos medios del trabajo cultural en Cuba, incluso en algunos momentos teñidos en grises por decisores en niveles superiores, han existido interpretaciones parciales del texto de Palabras…, sin fundamentos serios en la política ejercida desde un poder determinado, divorciados en ocasiones, de los principios gestores contenidos en el discurso de Fidel. Las líneas del documento tan llevadas y traídas, incluso por aquellos que no han leído todavía el documento de manera íntegra…, y me refiero a: “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho” han sido utilizadas arbitraria y unilateralmente sin tener en cuenta la complejidad del momento en que se desenvuelven los acontecimientos dentro y fuera de la isla.

El mismo Fidel pone en contexto el sentido de esta idea:

“Esto significa que dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada. Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir.”

Pero, estas líneas que han generado montones de párrafos de diferentes pensadores y escritores; y que los diletantes enarbolan con diferentes banderas, donde no siempre se encuentra la de la estrella solitaria, no tienen sólo una connotación política, tratase, también, de una encrucijada filosófica. Fidel, sitúa este principio en el plano ideológico:

“(…) aquí habló un escritor católico, planteó lo que a él le preocupaba, y lo dijo con toda claridad. El preguntó si él podía hacer una interpretación desde su punto de vista idealista de un problema determinado, o si él podía escribir una obra defendiendo esos puntos de vista suyos; él con toda franqueza señaló si dentro de un régimen revolucionario él podía expresarse dentro de esos sentimientos, de acuerdo con esos sentimientos. (…) si él podía escribir de acuerdo con esos sentimientos o de acuerdo con esa ideología, que no era precisamente la ideología de la Revolución.”

Ante este dilema y en relación al tema de la libertad de expresión Fidel pone el punto final con elocuencia:

“Que cada cual escriba lo que quiera”

Por supuesto, las líneas tan citadas tienen un alcance político más abarcador y que trasciende el segmento social de intelectuales y artistas ya que la visión es alcanzar un protagonismo del pueblo en la creación artística, en el quehacer cultural y en la creación misma de los artistas e intelectuales. Por tanto, es un principio dirigido no sólo a los artistas e intelectuales, sino a todos los ciudadanos, como parte de la defensa de nuestro acervo artístico y cultural.

Podemos afirmar que la visión Fidelista ha sido alcanzada y se patentiza en el desarrollo y consolidación de nuestro sistema institucional de la cultura donde el arte goza de una pluralidad dentro de una libertad de expresión en estilos, géneros y contenidos.

Pero, en la actualidad, así como en otras situaciones pasadas, los artistas revolucionarios debemos ejercer con entera decisión este principio defensivo de la Nación ante la virulencia de los ataques contra nuestros símbolos y Cultura. Como generación de este presente tenemos algo más que la Palabra, tenemos una tarea que realizar y continuar.

INTERVENCION DE REINALDO LEON EN EL PANEL 60 AÑOS DE PALABRAS A LOS INTELECTUALES PARA EFECTUAR EN LA UNEAC. PINAR DEL RÍO. JUNIO 2021.

Por: Reinaldo León Coro. Director de Teatrodela Utopia

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