La Explosión del Cuartel Ravena

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Cuartel Ravena

El año 1910 marcaba un interesante ritmo constructivo para la ciudad de Pinar del Río, pues estaban en ejecución obras, que constituyen exponentes de alta jerarquía arquitectónica para nuestra capital provincial.

El edificio resultaba demasiado grande, el gobierno cubano hizo radicar en unas de sus partes, el cuartel de la Guardia Rural; en otras las Oficinas de Obras Públicas y una pequeña escuela, que funcionaron hasta 1906, en que fueron destinados sus locales a las tropas de enviadas debido a la guerrita de agosto- para reforzar a las existentes en tiempos de normalidad. Estas tropas fueron remplazadas por las fuerzas del Ejercito de los Estados Unidos, durante la intervención, que al retirarse, dejaban el viejo edificio dividido en tres partes: una para la Guardia Rural, otra para Obras Públicas y la tercera parte (parte este) para las Oficinas y planta de la telegrafía inalámbrica.

El día fatal, los soldados como todos los días hacían sus postas y otros dormían la siesta tras el almuerzo cuartelero, mientras maniobraban con las pesadas cajas, manipuladas inexpertamente, en el patio, cuando pasadas las 3:30 de la tarde se escucho una explosión que estremecía violentamente las paredes, pisos, semejante a un terremoto, provocado por un fatal martillazo que hizo explotar una y otra vez el viejo cuartel, corrían las personas sin orientación; tropezando unos con otros, desesperados, con los ojos dilatados por el terror. Los fragmentos de hierros y piedras volaban por el aire como pelotas; brazos, piernas y cuerpos humanos se quedaban enganchados en las ramas de los árboles y hasta el cadáver de un soldado penetro como un rayo por la ventana de unas de las casas contiguas al cuartel hiriendo a dos mujeres que se encontraban en la sala. La explosión se sintió en un radio de varios kilómetros de la ciudad. La columna de humo gris pudo verse desde más de veinte kilómetros de distancia, las casas de la ciudad, aun las más lejanas sufrieron la conmoción y sacudidas; muchas paredes se rajaron de un extremo a otros y algunas casas se derrumbaron totalmente. Las labores de escombro se prolongaron durante varios días. Las dos primeras noches siguientes a la explosión, se oían los quejidos de los heridos y moribundos que continuaban atrapados debajo de los escombros.

Cuartel Ravena

El 18 de Mayo de 1910, fecha en la que se esperaba la aparición del cometa Halley y coincidentemente con el fenómeno insólito, ocurren manifestaciones de protesta por parte de los Independientes de color, generando un estado de inquietud y alerta por las fuerzas del orden. Fue entonces, que el ingeniero Don Isidro Soler, tomando medidas ordeno que se trasladara al cuartel, la dinamita existente en los depósitos de Cerro en Luís Lazo y la de otro cerca de San Diego de los Baños que estaba destinada a las construcciones de las carreteras que uniría a aquellos sitios con Pinar del Río.

El trasiego de la dinamita se efectuó en el mayor secreto, pero necesariamente la noticia tenía que trascender, motivando que al enterarse, el Coronel Leopoldo del Calvo Jefe de la Guardia Rural, protestara previsoramente y el Capitán Alfredo Ravena, dirigiera al Jefe de la Estación del Ferrocarril Don Benito Villaescusa, una comunicación, el 16 de mayo, pidiendo un vagón para conducir explosivos a La Habana; advirtiendo que la dinamita iría separada de los fulminantes.

Por: Lic. Yarian Corvea Collazo

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